Procesos

Con la elección del árbol muerto en pie en muchos casos o a partir de madera ya aserrada comienza el proceso que permite desplegar el misterio escondido en cada tronco.

Cada árbol es único y en su interior, en su veta, en sus anillos de crecimiento se encuentra grabada su historia.

Por medio del fuego sobre las rodajas del tronco se logra sacar a la luz de la textura, la marca única e irrepetible de cada árbol, como su huella digital. Esto lo utilizo también en el Grabado como base para transferir el diseño al papel y capturar su impronta convirtiéndola en una pieza gráfica.

La transformación de un tronco en una obra implica varios procesos, desde el volteo, en los casos de árboles en pie, el corte del “rollizo” en largos transportables, el aserrado donde se pasa de la sección circular del tronco a las escuadrías de vigas y tablas. En algunos casos de obras de mayores dimensiones se comienza a trabajar desde una sección de tronco, se trabaja primero con motosierras para buscar las primeras formas hasta el tallado mas fino y preciso con formones y gubias.

El secado es un porceso clave para trabajar la madera. Puede ser natural, el cual lleva mucho tiempo de exposición al aire y no es tan efectivo.

En el pasado se utilizaba un método denominado “lavado” que consistía en dejar los troncos en el agua de ríos, arroyos o lagos para que la savia que contenían fuera reemplazándose por el agua, que es mas volátil y luego un secado natural mas rápido. Esto tenía un doble efecto en la madera, la estabilizaba y facilitaba el secado a cambio de quitarle resistencia mecánica, es decir, una madera mas blanda pero muy estable.

Actualmente se utiliza el sacado industrial, en hornos con alta temperatura y humedad saturando la madera y luego por medio de calor y diferencia de presión lograr que la humedad contenida en el interior de la madera sea expulsada, hasta lograr el porcentaje ideal de humedad para cada uso de la madera.

Algunas veces la obra comienza cuando me encuentra frente a una pieza de madera y visualizo una forma posible.

De ahí en mas se trata de sacar lo que sobra para llegar a esa imagen. En otras ocasiones, al ir trabajando la pieza van surgiendo “indicios” en los dibujos de las vetas que me van llevando a descubrir la particular magia de los diseños que nos regala la naturaleza en su creación.

También sucede que puedo tener una idea previa, tal vez bocetada, y ahí comienza la búsqueda de la pieza ideal para lograr plasmar esa idea.

En este punto es importante mencionar que las ideas no siempre resultan como las imagino. La realidad puede ser mas o menos parecida a la idea, pero nunca igual, porque pertenece a otro orden, el de la materialidad, frente al mundo ideal o de las ideas, sin límites…

A diferencia del metal, la madera no admite errores, cuando se sacó de mas no es posible volver atrás. Esto implica que el trabajo requiere una concentración especial, una “cadencia” que permita lograr las texturas buscadas.

También a diferencia de los metales la madera tiene una veta y esa veta una dirección, como una energía interior que va marcando y mandando el camino de la herramienta.